- ¿Cómo es eso que ya no me quieres? – me preguntó indignada.
- Es en serio, Paula. Ya no te quiero. Ni tu tampoco me quieres.
Mientras decÃa esas palabras, en mi mente cruzaron, cual slideshow, todos los buenos momentos que pasamos juntos. Aquellas veces que juntos caminábamos por el parque, tomados de las manos, fumando un cigarro feliz, sin importar lo que la gente decÃa cuando de repente, tras de cualquier cosa, consumÃamos nuestro amor de cualquier forma … o pose. Recorde aquellas veces en las que ella venÃa a mi lado y me decÃa: “Idiota. No sé por qué te quiero, si eres un pavazo”.
Pues… si. Era una especie de amor hardcore. Estábamos acostumbrados el uno al otro. Siempre habÃamos estado ahà en cada recaÃda amorosa, en cada pensamiento, en cada bar… en cada pensamiento desde el fondo del vaso.
- Entiende, maldita sea. Esto ya es un capricho.
Por un momento, ambos suspiramos.
- Sabes que yo aún te amo – me dijo con esa voz tierna que hacÃa caer cualquiera de mis argumentos.
- Si me amaras, como dices… entonces no te hubieras ido.
¿Por qué a veces somos tan estúpidos, digo yo? ¿Por qué nos aferramos a aquello que conocemos y no nos aventuramos a decepcionarnos, pero con otra persona?
¡¿Por qué carajo le dije eso?!
La respuesta sale a la luz de manera automática. Porque en el fondo, bien en el fondo, nunca me habÃa recuperado de su partida.
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November 14, 2006
Brother, yo pienso que no la deberias dejar ir. Existen muchas formas de amar, la de ustedes es distinta a muchas, pero es su estilo. Disfruta lo que tengas hasta donde puedas.
Un abrazo
PablO.
November 17, 2006
espera y veras la parte IV y V … esto no termina bien.
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