Siempre ha existido, por lo menos asà cuentan los antiguos - como Gargurevich en su libro “Lo mejor de Cucú Press” - este extraño vÃnculo que existe entre los periodistas y las chicas de la vida alegre. Aunque los que estudiamos esta carrera lo hacemos por amor al deporte, porque en verdad nos ha picado ese extraño bicho que dice que esta ES nuestra vocación, siempre existen los detractores que intentan socabar nuestros bien intencionados deseos de ser los que esten ahÃ, donde las papas queman, para que tú te informes.
Pero bueno… en verdad, como dice Marco Sifuentes, nuestra vida propia es una reverenda mierda.
¿Qué es tiempo libre? ¿Vacaciones? ¿Pago a fin de mes? Para nosotros, esas frases son chistes de mal gusto.
Ahora, existen periodistas y “periodistas”. En nuestra labor tenemos que luchar todos los puestos con literatos - que escriben mejor - y abogados - que saben cómo defenderse de lo que dicen - y otro tipo de gente que paga para que su opinión - o la de su hijito - sea publicada como un medio. Periodista es el que estudia la carrera de periodismo. Y se supone que le deberÃan pagar bien. OJO AL PIOJO: “Se supone”.
¿Cuánto es el sueldo promedio del periodista? Un poco más que el sueldo mÃnimo real (no vital, porque eso ya parece un insulto para vivir): 1200. Obviamente, no te reconocen gastos ni nada. Algunos medios tienen su propia movilidad, pero para entrar a esas redacciones tienes que tener una vara del tamaño de la Carretera Central o apellidarte Miró Quesada o algún apellido que tenga más de dos consonantes no españolizadas juntas o que termine en “y” o en “ch” - tipo Thornberry o Radunovich (por ejemplificar, claro está).
Ahora, también existen aquellos jefecitos - lindos ellos, ¡qué cómicos! - que piensan que el periodista es una especie de amigo-mecenas que tiene plata para regalar y no le dan un sólo ripio para sus comisiones y todo eso.
Peor los practicantes. ¡NO ME HAGAN HABLAR DE LOS PRACTICANTES DE PERIODISMO! “¡POBRES MIERDAS INSULSAS E INCULTAS QUE NO SABEN LO QUE HACEN!” (Por lo menos asà dice Orlando Izquierdo, director del diario “El Sol de Oro” - claro, como el es un Pulitzer…-.) Ellos no la ven ni por joder, al menos que tengan alguno de los requisitos anteriores o que tengan una suerte de la puta madre y logren entrar a algún medio respetable.
Si pues. Nuestra vida es bien jodida. Nos pagan mal, nos tratan mal, nos creen algo peor que esclavos… en fin. Pero situaciones como esta, nos esbozan una sonrisa y nos dan ganas de decir: “Bueno… pero esto es lo que me gusta”
La vida de un Periodista
1. Generalmente trabajas hasta tarde, como las putas.
Cuando estaba en el Sol de Oro y ahora también en la Revista “Oiga” salÃa a veces a las 3 am, porque tocaba el cierre del diario o revista.
“¿Qué, no habÃa editor de cierre?” … ¡¡¡¡¡¡JAJAJAJAJAJA!!!!!! ¡¡¡¡QUE ILUSO!!!!
Check
2. Generalmente eres más productivo por la noche, como las putas.
A esa hora no te jode nadie. No está el editor que te pida que modifiques cualquier nota, ni el director para que te pida que le bajes no se qué archivo de su computadora - regla general: el director no sabe de computación (¿por qué creen que hay tanta publicidad del tipo IDAT en los medios?) - ni está el maldito jefe de informaciones, que te manda hasta la punta del cerro para cubrir no se qué robo que NO SALDRà en el diario al dÃa siguiente.
Check.
3. Cobras por hora, pero tu tiempo se puede extender hasta que
termines,como las putas.
Ohhh si. Bueno. ¿Cobrar? Esa es una palabra que aún no conozco, porque, como verán SOY PRACTICANTE. Acá hay una confabulación, ya que el periodista al que estás a cargo te encomienda este tipo de situaciones, por lo que te quedas hasta tarde cuando ÉL tiene que hacerlo y, además, cuando a Tà te toca. Y también cuando le toca a su mejor amigo, a su flaca, a su aguirre de la redacción…
4. Si eres bueno, nunca te reconocen lo que haces, como las putas.
Esta es una regla general de los directores y es expresamente señalada al jefe de informaciones: “NUNCA alabes a un periodista” ¿Por qué? ¡PORQUE TE COBRA MÃS!
5. Es difÃcil tener y mantener una familia, como las putas.
Ya veo a Christiancito Jr. pidiéndome que le pague el colegio con mi mÃsero sueldo de 750 lucas y yo estoy trabajando en “El Comercio”. Ya la vi, que si quiero sacar plata de esto, tengo que tener mi propio medio.
6. Cuando te preguntan qué haces en tu trabajo no lo puedes explicar,
como las putas.
¡Porque no sabes lo que haces, a veces! Un dÃa estás en Espectáculos, otro dÃa en Deportes, otro dÃa en Judiciales… Cuando te preguntan, ya sólo respondes: “Hago trabajo de reportero, mas o menos lo que hace Riepl”
7. Tus amigos se distancian de ti y solo andas con otros iguales que
tú,como las putas.
La amistad queda de lado. Sales demasiado tarde y cuando lo haces temprano estás demasiado cansado como para irte a chupar con tus amigos. En la redacción encuentras varios sleepings tirados en el piso, junto a su tazón de perro que dice: “Practicante de Deportes”, tu bolsa de Ricocán - a granel, pa concha - y cuchichenado entre las sobras, tomando un ron encaletado bajo el chaleco de algún otro redactor y esperando a que, por fin, el editor termine su trabajo y asà puedas irte a tu casa y dormir en tu cama - que es algo tan preciado- . Pero luego te das cuenta. Miras el reloj. Son las 5:20. Entras a las 8 am. Y al editor, que se encuentra chateando con su cibernovia europea, lo ves que no ha avanzado nada. Miras a tu compañero de al lado, que tiene los ojos quebradizos y grandes, como Platero el burro. Miras al piso resignado… otra vez te quedaste a dormir en la redacción.
8. El que paga siempre quiere pagar menos y encima quiere que
hagas maravillas, como las putas.
Uy si. Esto si. En el Sol de Oro no me pagaban ni mierda, pero querÃan que les sacara la acreditación a la final de la UEFA Champions League. Se las saqué, conchasusmadres … y no me pagaron ni ún sólo ripio. Igual ahora con Oiga, que también se las he sacado… y el mismo resultado. Conchas, me lleva el cuerno.
9. Tienes que brindarle servicios extras a tu jefe, amigos y familiares,
como las putas.
Al parecer los directores del diario, o tu jefe superior, piensa qu eitene un sentimiento de propiedad sobre ti. Algo asà como que tu eres su esclavo particular. Te llaman al celular para que les hagas una carta de amor para su amante - verÃdica, a mi me ha pasado -, para que muevas los muebles de su casa, o de su amigo; para que le ayudes a hacer no se qué trámites en la municipalidad…
10. Sin conocer nada de su problema, los jefes esperan que les des
las soluciones que necesitan, como las putas.
Como la mayorÃa de estudiantes o de periodistas nóveles han pasado por las universidades - sin desmerecer a los de Bausate, porque el resto simplemente no existe - piensan que, con nuestros conocimientos de McLuhan, De Fleur, Wright, Adorno o no se qué otro teórico comunicativo, tenemos todas las respuestas para manejar al mercado. También en temas amorosos, porque casi todo director que conozco tiene una amante de casi mi edad, a la que mantienen con MI sueldo.
11.Si las cosas salen mal es siempre culpa tuya, como las putas.
Eso si. Ellos nunca tienen la culpa. Tu pusiste mal la coma. Tu no confrontaste tus fuentes. Tu hiciste mal el destape. Tu pusiste mal el titular y las bajadas. Tu hiciste mal la diagramación. Por tu culpa el periódico perdió no se cuantos millones - ¡JAH! - de dólares en publicidad. Eres mal periodista. No sabes escribir. La foto que TÚ tomaste estaba mal. Tu diseñaste mal la portada. Todo es la culpa de la última rueda del coche: el periodista recién egresado y el practicante.
12. Cada dÃa al levantarte dices:
“¡NO VOY A HACER ESTO TODA MI VIDA!â€
¡Como las putas!
A veces hay momentos en que la vocación te flanquea y pierdes Ãmpetu. Las constantes crÃticas te friegan. Ya no sabes qué hacer. Recurres llorando ante tus profesores y ellos, en un intento de consuelo efÃmero, te dicen: “No es tu culpa. Asà son los medios”. Todo consejo es banal, porque te sientes hastiado de todos los malos tratos; de pedirle plata a tus viejos para ir a trabajar y que encima no te paguen. Los modos de explotación periodÃstica terminan por mermar la conciencia de muchos jóvenes que tienen un potencial excelente, pero que deciden que no tienen por qué aceptar que los periodistas viejos nos traten de esta forma.
No vas al diario en una semana, pero la vocación te llama y vuelves, como perro arrepentido.
Total… ahà comprendes lo que te dicen tus profesores, como nos dijo en clase Patricia del RÃo: “Todo lo que aprendan acá no les va a servir cuando estén afuera. La maña se aprende en la calle.”
Ahora me pregunto… realmente ¿eres un periodista?…
Cumplo con el deber que encomienta el Útero de difundir esto para evitar que más jóvenes estudien esta carrera, que en verdad es muy gratificante, pero que no paga lo que debe.
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