
La Navidad, mejor dicho, el feriado común más grande y capitalista del mundo, creado por las grandes transnacionales que intentan crear una cultura del consumo en la enclenque e ingenua población mundial, basada en una tradición judeo-cristiana, se acerca. Y con ella, viene todo su séquito de publicistas y empresas que, bien creyentes en la fe, aprovechan para hacer su agosto con los crédulos católicos, que con esto prueban que en verdad son un rebaño de simples ovejas.
Veo que las ventas del chocolate “Sol del Cuzco†han subido de manera impresionante y sostenida. Prendo mi televisor y pongo en el canal 16. También las series están llegando a estas fiestas. Hay nieve. Acá no. Ellos toman chocolate caliente. Nosotros también. ¿Por qué diantres lo hacemos? ¿Acaso tendremos frÃo en el inclemente verano que se nos avecina?
Ah verdad… lo hacemos por imitación. Por querer ser estadounidenses. Por querer ser las mujeres como Rachel o Verónica Mars y los hombres como Charlie Harper.
Desde pequeños somos mimetizados dentro del gran fenómeno del siglo pasado, que son las campañas publicitarias. Ellas nos meten en nuestras indefensas cabezas ideas de necesidad de algo que en realidad no necesitamos para nada.
Prende nomás tu televisor para que te des cuenta que no celebras en verdad el nacimiento del hijo de tu dios, en el caso que seas católico. ¿Ves algún anuncio eclesiástico, aparte de los toribianitos? Ayayay… Anda, mira. ¿Qué ves? ¿Avisos de Hiraoka? ¿Saga Falabella? ¿Ripley? ¿La Curazao? ¿Coca Cola?
Oooohhhh. Ahora, sácate todo tu rollo estúpido del simbolismo navideño y mÃralos frÃamente. ¿Qué te quieren decir? Ahhhh. Si no la agarras, eres bien tarugo: “compra en Hiraoka, Saga, Ripley, Curazao, Coca Colaâ€.
El que es definitivamente el más conchudo es el de Telefónica, el de sus clases para recibir regalos. Ahora ya saben por qué repudio a dicha empresa española y a mi profesora de TecnologÃas, que nos metÃa su rollo de que “Telefónica salvará al Perú de la brecha digital en la que está inmersaâ€. ¡Pamplinas!

Piensa eso mientras abres tu regalo, gil. Mientras desenvuelvas el papel, piensa en todos los árboles que dejaron de existir. Cuando abras la caja, piensa en la deforestación del Amazonas y en la desnutrición animal-humana-ecológico-acuático que esto causa. Cuando saques tu presente, piensa en el plástico del que está hecho. Piensa en el problema del petróleo. Piensa en los millones de muertos en Irak y en el efecto invernadero. Piensa en el problema del agua mientras comes tu gran cena navideña y además, acuérdate bien, al momento que botes lo que sobró, en los miles de africanos que mueren diariamente.
Claro, para esto existen aquellas que estudian Comunicación para el Desarrollo o SociologÃa o Comunicación Social, que PIENSAN que van a arreglar el problema con tanta ONG que crean. Pero aunque sea ponen su granito de arena. Aunque de todas maneras, quedan absorbidas dentro de este esquema circular del capitalismo: todo tiene un precio.
¿Por qué colocamos copos de nieve en nuestros… “pinosâ€? Es más… ¿POR QUÉ DIANTRES ES UN PINO? Ah verdad, porque dicho árbol es originario de los Estados Unidos de Norteamérica. Esos que se hacen llamar “americanosâ€, despreciando a toda la unidad latinoamericana, que está sumisa ante ellos porque los yankees bien saben que sin nosotros no son nada.
¿Y Papá Noel? CREACIÓN DE COCA COLA. ¡Zopencos los padres que hacen creer a sus hijos que existe dicho personaje!
Qué manera de joder, caramba - perdonen la lisura, aunque creo que ya se me salieron algunas antes - .
Sabemos que Dios no existe. Ni Alá, ni Buda, ni la Terna Padre, Hijo, Paloma, ni… bueno… Maradona si existe, pero no es ningún dios universal, salvo para los argentinos. Las divinidades responden a intereses económicos y polÃticos de control del Imperio Romano sobre ciertas regiones poderosas de su territorio. Esa es la pura verdad. Y estas divinidades se asentaron mediante el terror. Sus libros sagrados están manchados con la sangre de inocentes que decidieron no creer en ellos.
Somos tan sólo piezas de ajedrez en este juego de poderes mundiales del mercado y sociedad consumista a la cual estamos inmersos. El Perú es un triste peón chiquito e indefenso en esta región del tablero, que es Sudamérica. Mister Danger, aquel que huele a azufre, se caga en nosotros, al igual que los publicistas y empresarios mundiales. En verdad… es tan escatológico, que me dan ganas de vomitar.
Véanse, cual petunios, revolcándose en la inmundicia capitalista.
Carajo… que chavista soné… pero da igual. Hasta mi jefe me ha dicho hereje, existencialista y no se qué cuernos más por declararme ateo. Pues si… soy ateo y anti-publicista.
Definitivamente… me he dado cuenta que soy más izquierdoso de lo que pensaba…
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