
Desde hace algunos dÃas he mantenido una discusión airada - por parte de la otra persona - sobre la generalización de opinión y el deber ser de un profesional. Leo las biografÃas de grandes personajes que tienen éxito a su medida y en su peculiar estilo: empiezan desde pequeños a preocuparse por el mundo. Son incomprendidos. Los tildan de locos por sus ideas. Las adversidades son retos. Aplican lo que conocen y lo defienden hasta evolucionar y mejorar sus propias ideas. Ah … y no tienen muchos amigos.En nuestro paÃs existen muchas personas asÃ. Personas que se rompen el lomo para ser mejores que ayer, porque no nacieron en cuna de oro. Otros, que sin serlo, se comportan como tales. Teniendo a su mano todas las posibilidades - estudios pagados, dinero en sus bolsillos, buena presencia e información de primera mano disponible - se dedican a cosas banales y estúpidas, como lo que dicta la moda: la bebida, la fiesta, el trago y a debatir sobre si su enamorado(a) es mejor si hace lo que quiere uno o no.
Obvio. No digo que no hay que divertirse. ¿Pero hasta cuándo?
Mi generación bordea ya entre los 26 y 21. ¿Hemos hecho algo por el paÃs? ¿Nos hemos hecho sentir?
A mi me da mucha pena ver que personas de 28 a 30 años sigan en la universidad, sabiendo que los estándares de la fuerza laboral exigen la juventud, la ingenuidad y mucha, mucha paciencia.
¿Qué le espera a un profesional cuando sale al campo? Bien este comentario lo resume todo:
Tanto escándalo por las puras, al fin y al cabo, estén en noveno o en tercer ciclo, no tendrán trabajo y terminarán lavando platos en España y cuidando perros en Estados Unidos. ¿Por qué se molestan que alguien diga lo que piensa? Cuando estén taxeando o limpiando wáteres hablaremos de “los enlatados” mis estimados. No hay nada mejor que ser polémico y controversial.
¿Qué es la polémica? La discusión de temas que muchas personas no quieren ver. Será porque, como uno es joven, al más puro estilo romano, uno se puede dar “ciertas licencias”, ya que está aprendiendo.
Aprendemos desde que somos niños. Sabemos que el destino se labra desde el momento que decidimos salir de nuestras casas para aprender algo, aunque no lo sepamos. Estamos predestinados para algo, para hacer algo. Pero el camino es muy sinuoso.
La generación de mis padres fue guerrera. Ellos son los de las marchas contra los abusos del gobierno. Ellos son los de la discusión filosófica sobre qué rumbo tomar. Lástima que vino el APRA - SL y terminó con todos ellos.
Reniego de mi generación mediocre. Mediocre porque tiene miedo de evolucionar. Mediocre porque ve mucha televisión y cree aún en burbujas, Barranco, Sargento Pimienta, Calle de las Pizzas, Intej y otras cosas. Creen que el futuro son los niños… cuando en verdad el futuro lo hacemos nosotros.
Señores, en diez años nosotros tendremos el 75% del control del paÃs. ¿Estamos preparados para ello?
Es muy simple decir que vamos a la universidad. Total … el examen de admisión es lo más fácil. El negocio de las academias es ultrarentable. Ser “sociable” es estar “in”. Es lo “cool”. Mientras mas amigos tengo, más oportunidades de divertirme tengo.
¿Es todo sólo diversión?
Hace algunos años, cuando ingresé, habÃa más discusión. La ilusión de pertenecer a una universidad, vista desde afuera, para algunos, como un centro del saber. ¿Esto ya se ha perdido?
Pues si. Ya no existe la libertad de expresión … aquella palanca inexistente de la que se cuelga la prensa. El libertinaje es lo que reina. La pérdida del lenguaje. Ya no se invita a una chica a una discoteca de manera cortés … ahora es un “¿qsir dstk?” y a meterle mano bailando reggaetón.
Esa es la juventud entre 14 y 18 con la cual competiremos en 30 años. ¿Qué nos espera? No los desmerezco, pero a esa edad se forman los valores que llevaremos el resto de nuestras vidas. ¿Qué valores promueven los insumos publicitarios que consumen ahora?
Tengo 21 y he escuchado casi de todo. Mi hermana y mi enamorada me paran diciendo que pienso y vivo como si fuera viejo. Y la primera tiene 20 y la segunda 23. Sus frases más comunes son: “Pero, ¿por qué te haces tantas bolas? Falta mucho para que lleguemos a eso. Vive tu vida y no te preocupes. Diviértete, porque eres joven. Total … ya se arreglará por sà mismo”. A eso yo lo he llamado: “el llamado del mediocre”.
Somos lo que somos por nuestras propias decisiones. Pero hasta que no tengamos la cabeza bien puesta y los huevos o tetas bien firmes … no estaremos listos para tomar por las riendas a un paÃs que nos necesita ahora… no mañana.
No los desmerezco, porque no todo es malo. Los jóvenes de ahora se llenan la boca diciendo que hay que hacer algo. Recuerdo haber escuchado de la amiga de una colega: “¡Me resisto a saber que no hay nada más que hacer!”. Cierto. A mi también me invade dicha impotencia.
Por eso hago algo.
Por eso reniego.
Critico porque nos meten la rata todos los dÃas y no decimos ni “auch”. Nos la tragamos. Para muestra un botón: cuando el profesor pregunta a la clase si es que han entendido la explicación … ¿cuál es la situación más común que ocurre? Y cuando termina la clase … ¿qué es lo primero que hacen los alumnos? Claro … porque es más fácil hacerlo a escondidas que públicamente.
Mi generación tiene terror al espacio público. Por eso … somos mediocres.
Y por eso me movilizo… solo. Cuando le propuse hacer algo, ella se tiró para atrás.
Utilizo todo lo que tengo en mis manos para hacer que la gente tome conciencia. Escribo de esta forma para exasperarlos. Me indigno. Levanto la voz.
No tengo medio, me creo mi medio. Si no lo tengo, lo obtengo. Tenemos que crear cosas de la nada. Ahà se ven los verdaderos profesionales. No importa si eres primero de tu promoción con promedio 20, si no sabes ni mierda en la cancha. Tu tÃtulo profesional es un cartón impreso en Azángaro. Tus notas no valen nada. Tus estudios son para agradarle a tus padres. Lo que importa es que cuando tengas los requerimientos legales - todos los anteriores - hagas algo importante.
Lamentablemente asà pienso… obtengo respuestas de gente de mi generación que van desde “loco de mierda” hasta “estás hablando huevadas, gordo baboso. ¿Crees que nos van a escuchar?”.Nadie es profeta en su propia tierra. Pero aun asà quiero creer que existe un futuro mejor.
Se que existen personas que luchan por sus ideales. Lo hemos visto la semana pasada con la marcha en contra de la pena de muerte. Hay gente. Hay movilización. Hay debate de ideas, pero no está tan difundido, porque los arribistas yuppies consumidores de publicidad - los populares - te califican como: “nerd”.
No quiero hacerme ni mártir ni nada. No soy ni mierda, porque no importa el éxito personal sino comunal. ¿Qué interesa si uno gana el Nobel y no ha hecho nada por su patria? ¿Importa? ¿Has hecho la diferencia?
Criticar no es estar en contra, señores y señorita que me lee. Criticar es meter el dedo en donde está mal y proponer soluciones. Y si leen mis escritos, verán que siempre lo hago, a pesar de que me indigno fácilmente. Es algo en lo que estoy aprendiendo. Pero siempre está ahÃ. Dentro de mis Ãnfimos conocimientos, no puedo criticar sin proponer algo. No puedo destruir sin antes ayudar a construÃr.
Lo que si no aguanto es la mediocridad. No entiendo y se me rompe el coco pensando en por qué algunas personas no progresan. Un amigo mÃo me dice: “Mete a todos los mediocres del Perú en una licuadora y ¿qué sale? … UN PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA”.
Me has hecho reÃr. Pero no tenemos que meterle todo al presidente, porque el no es mago. Es caballo. Y está loco. Hace su esfuerzo, a su manera… mal, pero lo hace.
Pero no aguanto que digan que no pueden cambiar. Y peor que dicen que sà y siguen haciendo las mismas huevadas. Se llenan la boca de mentiras y de mierda. De la boca para afuera todo y para adentro, nada.
Pregúntate eso en las mañanas cuando te levantes. ¿Eres mejor que ayer? ¿Haz hecho algo por la sociedad que te puede dar tanto?
Algunos se llenan la boca del nacionalismo. ¿Haces algo constructivo por tu paÃs?
Yo puedo decir algunos dÃas que si. A mi manera. ¿Y tu?
PD: Este post va dedicado a una ex-amiga que no supo diferenciar que critico su pensamiento, mas no su persona. Lamentablemente, ella tambien es vÃctima de la mediocridad reinante en este paÃs.
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