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Chistes sociológicos – Parte II

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Esta es la segunda parte de las cartas entre Marx y Engels.

Manchester, 14 de febrero de 2007* Querido Moro,

Como siempre tu mente sigue alerta a los nuevos desarrollos, con ideas que se adelantan a los tiempos. Como recordarás, ya hemos hablado de este tema en ocasiones anteriores. En general concuerdo contigo en que el desarrollo de la informática plantea problemas a las relaciones de propiedad que se desarrollaron durante la fase industrial del capitalismo a partir de

la Revolución Industrial. Tengo sin embargo algunas dudas sobre las conclusiones o hipótesis que tú adelantas en tu carta. Si tienes tiempo me gustaría que me las aclares.

1. El hecho de que Bill Gates y sus secuaces inventen maneras de hacer valer sus derechos de propiedad sobre los bienes informáticos no es ninguna novedad (a). Desde que sus antecesores cercaban los campos comunales en Escocia en el siglo XVIII, o hacían que la policía persiguiese a quienes robaban cualquier cosa en los mercados, siempre ha sido así. Las relaciones de propiedad capitalistas, antiguas o nuevas, siempre han restrin­gido el acceso de las masas a los medios de producción, y siempre han exigido un pago para acceder a los bienes y servicios que ellas producen. El monopolio de los medios de producción por la clase capitalista (incluyendo los conocimientos patentados) impide que otros reproduzcan los mismos productos, empezando por los simples trabajadores carentes de medios de producción, y continuando con la temida competencia de los otros capitalistas (amigos y adversarios a la vez). Tú mismo has hecho notar en tus escritos sobre la tasa de ganancia que los capitalistas introducen adelantos técnicos porque temporalmente gozan de un monopolio sobre la nueva técnica, y que ello les produce una super-ganancia, hasta tanto otros capitalistas los imitan, generalizando la nueva técnica de modo tal que se abarata el precio de las mercancías y así se pierden esas super-ganancias temporarias (tú además dices que de ese modo, al ir bajando los precios de todas las mercancías mientras aumenta el capital invertido para producirlas, se establece una nueva tasa general de ganancia que tiene tendencia a ser cada vez más baja, pero últimamente he leído algunas demostraciones matemáticas de que esto no es necesariamente así, porque también se abaratan los medios de producción; esto, sin embargo, es otra historia).

2. El punto que me parece discutible es que esto marque el inicio de una abolición de la división del trabajo y el inicio de la producción directa por los consumidores. Bajar­se una película de

la Web es consumir gratis, pero no es producir. Producir sería poder hacer esa película en casa, lo cual por ahora no es posible. (b) Sólo es posible su repro­duc­ción o copia, y es sobre ese aspecto que los capitalistas están perdiendo el control. El desarrollo de las fuerzas productivas ha llegado a un punto en que resulta difícil asegurar el cobro por cada unidad de esa mercancía, y por lo tanto se le hace difícil a las empresas recuperar las inversiones realizadas para crear el producto original (la película) y obtener además una ganancia.

3. Lo que debemos analizar es si esta situación implica que las relaciones de pro­piedad capitalistas realmente han dejado de ser un sostén para el desarrollo de las fuerzas productivas y se han convertido en cambio en un obstáculo (como tú lo expre­saste tan brillantemente en el “Prefacio” de tu Contributición de 1859). Si esto fuera así, efectiva­mente se desarrollarían formas alternativas de propiedad capaces de desarrollar las fuer­zas productivas en forma más rápida, más potente, más “competitiva” como se dice aho­ra. Si esto no fuese así, entonces las formas capitalistas de propiedad seguirían siendo por ahora la forma más eficiente de desarrollar las fuerzas productivas, y habría que esperar que choquen con su límite histórico. Ya sabemos lo que pasó cuando nuestros camaradas de 1917 quisieron apresurar las cosas: los tiempos no estaban maduros, y el capitalismo (lejos de estar en su etapa parasitaria y en sus estertores finales, como Lenin decía en 1916) siguió desarrollando las fuerzas productivas de manera más dinámica y creadora que el llamado “socialismo” durante todo el siglo XX, hasta dar por tierra con nuestros apresurados camaradas rusos y chinos que confundieron voluntad con realidad.

4. Hasta el momento yo no percibo que el problema de la imposibilidad de evitar las copias pirata de los productos informáticos pueda hacer sucumbir el capitalismo (c). De hecho, el archi-rival de Bill Gates, es decir Steven Jobs de Apple, acaba de abogar por la abolición del esquema DRM, alegando que de hecho no es efectivo (menos del 3% del total de música que albergan los iPods de Apple es efectivamente comprada legalmente, a pesar de todas las precauciones que tratan de evitarlo); el director del New York Times acaba de predecir que en cinco años ese periódico dejará de imprimirse y pasará a ser úni­camente publicado en

la Web. Este malhadado sistema económico tiene una asom­bro­sa capacidad de adaptación, que le permite absorber más y más desafíos, y sobreponerse a todas las dificultades que su propio desarrollo le plantea, desde el empobrecimiento de los trabajadores en el siglo XIX hasta las guerras inter-imperialistas de la primera mitad del siglo XX, hasta la tendencia al creciente desempleo en la segunda mitad, hasta esta cuestión de la informática y otras cuestiones paralelas como el envejecimiento demo­grá­fico y las migraciones hacia países ricos que lo están acosando en el siglo XXI. Cada una de estas dificultades lo obliga a encarar transformaciones, y todas esas transformaciones son dialécticas y contradictorias: por un lado profundizan la centralización capitalista, y por otro acentúan el carácter social del sistema y hacen avanzar los derechos de los trabajadores (al menos en los países capitalistas avanzados).

5. Si quieres un tema más jugoso para tus reflexiones, ¿por qué no examinas el tema de los fondos de pensiones? (d) En todos los países capitalistas, el sistema de pensiones está pasando del sistema retributivo o de reparto al sistema contributivo o acumulativo. Los fondos de pensión invierten los ahorros forzosos de los trabajadores en títulos de la deuda pública o acciones de la bolsa, con lo cual los trabajadores de todos los niveles se van convirtiendo en propietarios de una fracción creciente de la riqueza nacional. En Estados Unidos, los fondos poseen alrededor del 25% de la capitalización bursátil, sin contar los ahorros privados de los hogares no incorporados en fondos de pensión. Y esta participación va aumentando rápidamente.

Más aún, del total de utilidades netas de las empresas, la parte destinada al con­su­mo de los capitalistas es cada vez menor, desti­nán­dose la mayor parte a la reinversión (real o financiera, es decir en la propia empresa o indirectamente en otras). Si bien esos capitalistas llevan todavía vidas lujosísimas debido al alto nivel de ingresos de que gozan, lo consiguen con una fracción infinitesimal de sus ingresos (Bill Gates consume por año menos del uno por mil de sus ingresos, y si se atri­bu­ye ese consumo a sus ingresos sa­la­ria­les como gerente de Microsoft, podría decirse que no gasta en consumo nada de su ingreso como capitalista). (Esto no incluye la donación filantrópica de una parte de su riqueza, ni tampoco sus eventuales inversiones en bienes durables como inmuebles, aviones o cosas similares, que son meros cambios de forma de su riqueza (e)).

Todo esto implicaría que se está pasando gradualmente a un sistema donde la pro­piedad de las empresas y de la riqueza va pasando a los trabajadores (individualmente o bien organizados en fondos de pensión), donde los capitalistas y sus familias consumen sólo una parte in­fi­ni­te­si­mal de sus ingresos (que generalmente corresponde al precio de mercado de su fuerza la­bo­ral como gerentes), y el Estado mismo deja de ser un comité de administración de la al­ta burguesía para convertirse en una democracia representativa muy sensible a la opinión pública que se expresa en el voto universal, que no existía en el siglo XIX (f).

La globalización, por otro lado, está llevando ya las instituciones capitalistas (eco­nó­micas y políticas) a todos los rincones del globo, y las antiguas naciones coloniales com­piten entre sí para establecer instituciones confiables y business friendly que atraigan inverso­res (nacionales o foráneos) hacia sus territorios. A propósito, te he mandado va­rios artículos recientes sobre China, Vietnam y

la India, que espero te hayan interesado (hay que leerlos en paralelo con nuestro Manifiesto de 1848, y con tus artículos de 1853 sobre la revuelta de los cipayos en

la India).

A es­tas alturas ya ambos hemos abandonado hace tiempo nuestras ideas juveniles y volun­ta­ris­tas sobre la violencia como partera de la historia (g), y creemos más bien que “ninguna formación social desaparece hasta tanto se hayan desarrollado plenamente todas las fuerzas productivas que caben en su seno”, para usar tus brillantes palabras de 1859, nunca tan vigentes como ahora. Creo que el capitalismo puro y duro de nuestra juventud hace rato que fue superado (h), y que se ha abierto “una época de transformación social” que nos llevará hacia una organización social diferente. No se originará en los derechos de autor sobre la música rock, sino en la propiedad de los trabajadores sobre los medios de producción de

la sociedad. No surgirá por la acción de una vanguardia iluminada, ni por una revuelta de desarrapados (¿cuántos desarrapados quedan en Silicon Valley?) sino por el desarrollo mismo del sistema capitalista de acuerdo a sus “leyes de movimiento,” o como yo lo puse en uno de mis párrafos a tu obra, “como resultante ciega de un inmenso paralelogramo de múltiples fuerzas opuestas.” ¿Acaso estoy soñando despierto, o me estoy volviendo demasiado viejo?

Afectuosamente, Fred


* Una inmediata misiva de respuesta de Engels, desde su fábrica textil de Manchester, encontrada por el Prof. Héctor Maletta, arroja un renovado interés a las reflexiones de Marx. A ella sigue una nueva respuesta de éste, a quien se deben las frases marcadas. (Guillermo Rochabrún S.)

Más claro… agua.

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Written by Arcano de Manrique

July 4th, 2007 at 5:24 pm

Posted in The Piqueos

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