A Jacques Brel lo conocí por mi gran amigo y padre de la vida, el buen Reaño. Y esta canción me hizo recordar a mis abuelos que aún siguen en vida. Mi abuela Amelia, que está por llegar al centenario cantando todos los días y mi abuelo Santiago, el padre de mi madre, quien hasta hoy se levanta temprano para hacer sus trabajos en madera.
Y escuché en esta canción y me acordé de ellos, que aún están acá en este mundo, pero cuyos amores de su vida están arriba esperándolos.
“Los viejos no mueren. Se duermen un día y duermen demasiado tiempo. Se cogen de la mano, tienen miedo de perderse y sin embargo se pierden.Y el otro se queda ahí, lo mejor y lo peor, lo dulce o lo amargo. Eso ya no importa. El que se queda detrás está en el infierno. Quizá ustedes lo verán. Quizá ustedes la verán bajo la lluvia y en pena atravezar el presente, pidiendo disculpas de no estar más lejos. ”
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