Las calles de Lima son una porquería y de eso ya hemos hablado largo y tendido. Y también nos reímos con esos karmáticos avisos que nos dicen: “Gracias por dejarnos trabajar” o los avisos del Ministerio de Salud pidiéndonos contar hasta diez para que desaparezcan los baches … o nuestra cólera. Lo primero que pase.
Pero bueno. Lima parece Kosovo. Y así nos la tenemos que comer. Llegamos tarde a nuestros trabajos por el tráfico - o porque nos quedamos dormidos, ya que llegamos tarde a nuestras casas por el mismo tráfico - y además de aguantar los sonoros “TIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII” de los micros, el verbo florido de nuestros turísticos microbuseros y otra sandez que se le ocurra hacer a cualquier alcalde.
Porque no sólo tenemos que aguantarnos las pistas del APEC … no no no … está Ud. muy equivocado, mi muy buen señor mío, damisela que me lee desde el extranjero. No. Si piensa que el tráfico de Madrid cerca a la Plaza Real o el atolladero nocturno de la Av. Paulista es peor que lo que vivimos en Arequipa o Petit Thouars … está usted demasiado equivocado.
Además de eso, nos tenemos que soplar las obras del Corredor Sur, refacciones por época electoral bajo el nombre de APEC - (¿acaso alguna delegación extranjera va a ir a Carabayllo?) -, la Estación Central…
Y por ello, nuestro ex alcalde y actual congresista, Alberto Andrade, ha criticado muy fuerte a nuestro mudo alcalde, Luis Castañeda Lossio, por no haber un plan vial sostenible alternativo que impida que nos volvamos locos para noviembre.
Aunque igual sus críticas quedarán en saco roto, recordemos que Perú parece el país del inverso, porque si un dirigente nos dice que todo está bien y que lo tienen todo controlado, estate 100% que NO lo está. Incluso en Google Earth, si uno busca la Av. Abancay o la Av. Arequipa podrá ver que parece tierra de nadie, digno de Jesse James.

Francamente, pienso que ahora ya nos podemos movilizar mejor y más rápido a caballo. Al mío le llamaré Roscinante.

¡Claro! Y para hacernos más “peruanos” - porque lo peruano vende - nos ponemos ponchos y aprendemos a montar caballos de paso. Así, pronto tendremos en la Av. Abancay un dulce sonido a marinera norteña en vez del verbo florido microbusero y las mentadas de madre a las cuales ya nos tienen acostumbrados.

¿No sería lindo que esto se viera todos los días por la Javier Prado? ¿Galantes empresarios de La Molina dirigiéndose al Centro Empresarial de San Isidro montados en estos equinos con garbo y elegancia?
Oh, verdad, las calles apestarían…
ACTUALIZACIÓN 11:35 A.M
Encuesta para todos mis queridos lectores. ¿En qué nos deberíamos movilizar por Lima, ante tanto bache?
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