
Ese es el señor que dirige actualmente a Alianza Lima. Aquel que en sus primeras declaraciones a la prensa dijo que sacaría al equipo del hoyo en el que estaba en el Apertura. Pero lo único que encontró fueron algunas victorias, una juergaza organizada por un juvenil que ahora está en Europa y la salida de 7 jugadores del club.
Sin embargo, después de haber quedado en el puesto # 12 del Torneo Apertura - a dos puntos de los puestos de descenso -, se le presentaba una nueva oportunidad para hacer una buena campaña: el Torneo Clausura, que arrancó hoy. Para ello, fue el equipo que más se reforzó, trayendo al portero Salomón Libman (Boys) - en su último partido con la rosada le metieron cinco pepas -, Derlis Florentín - un extranjero que sólo jugó 30 minutos en los últimos seis meses - Henry Quinteros, - forateado de Polonia - y Juan Diego González Vigil.
Su debut fue frente al Bolo, que ha perdido a tantos jugadores que en el papel no era ni la sombra del equipazo que logró el subcampeonato el año pasado. Y así, la crisis aliancista se incrementó exponencialmente cuando salieron a la cancha. Un equipo dividido por la salida de los cabecillas, que no juega a nada frente a un Bolo lleno de ilusión y con escarapelas en el pecho.
Y los goles llegaron igualitos, vía el colombiano Juan Barros, que fueron un calco. Ambos, por culpa de la defensa de Alianza, partida por la mitad … y un portero que voltea la cara cuando rematan sobre el. Alianza le puso entusiasmo y logró acortar las distancias a los 44′ con un remate de 25 metros de Mori, pero no le alcanzó.
PD: No se puede escribir bien de fútbol cuando la política te ha dado un colerón. Ta ke… a ver si liga


