Se que soy un neófito en el periodismo - a pesar que voy a salir pronto de la universidad y además tengo cuatro años de experiencia trabajando en medios -, pero por lo menos se qué es un culebrón y qué no lo es. Es algo que aprendes cuando un periodista - no un abogado, opinador, todólogo, economista, etc - te enseña a hacer tu chamba.
Por ejemplo, comentaba un poco el video de Utero.TV en el cual presentaba su nuevo programa “El Perro del Hortelano”, que se distribuirá en la antena más fría de nuestra televisión perucha: el canal positivo RBC. Por más gracioso que resulte, es bueno que Hildebrandt regrese, porque así alguien podrá decir muchas cosas y, valgan verdades, es el rey de la pepa. Pero que sea el periodista con mayor credibilidad del país … ñac.
Ser presentador, saber investigar y despotricar contra el gobierno de turno NO te hace periodista. Eso nos lo enseñan en las primeras clases. Ser periodista es saber comunicar algo que tiene un beneficio para la sociedad en su conjunto, teniendo en cuenta la responsabilidad social de nuestra labor informativa. Además, el que tanto reniega que la prensa es una porquería, que no sirve para nada. Yo me pregunto: entonces, ¿el qué es? ¿El Mesías del periodismo? Si lo es, me cambio de carrera.
Pero que sabe montarse a las olas de los culebrones mediáticos, lo sabe hacer. Contratar a Laura Chahud, recientemente despedida de TV Perú por censura de Carlos Arana, fue un golazo mediático. El mensaje comunicacional fue: “yo estoy en contra del gobierno y voy a sacar reportajes en contra de el porque es malo malulo, fuchilafú”.
Otro golpe mediático es el nombre. “El Perro del Hortelano”, lo que Alan García quiere matar, es la nueva chapa de Hildebrant. Claro, eso lo hace basándose en el hecho que todos los gobiernos de turno lo han querido censurar de una u otra forma … según el, claro está. Y siempre lo ha dicho, pero las pruebas que presenta en cada vez que lo anuncia o tiene sus rabietas al aire, a veces le liga y otras no. Pero, por ejemplo, nadie se acuerda que el trabajó en SINAMOS, donde aprendió a cómo dominar a las masas populares con mesajes mediáticos de propaganda política.
Una cosa es saber informar con un objetivo social y otra es informar con un objetivo de beneficio propio. Podría decirse que las pepas de Hildebrant son el egotrip del periodismo escrito tradicional.
Y ahora regresa a la televisión, para bien de muchos que le admiran y para el clásico “¡meh!” de aquellos que ven más allá de lo evidente.
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