Tener guantes en Lima no es muy conveniente, porque no hace tanto frío. Pero en Polonia, donde la temperatura cae hasta -28 en invierno, es justo y necesario que los uses hasta en la cama.
Y me había pasado que allá a veces hay que defenderse. Entonces, como regreso en el invierno boreal, me compraré estos guantes con acero en los nudillos para abrigarme y de paso romperle la boca a quien intente levantarse a mi polaca.
He dicho y salud.
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