Una de las cosas que más odio, además de Brasil, son los gatos. Bueno, los únicos que me caen bien son Garfield y LongCat - it’s looooooong! -. Pero el resto me caen de perros.
Siempre estos michifuz son medio fregados, saben. Primero, no son animales fieles. Puedes caerles bien y normal, te toleran, porque no es que sea tu casa, sino que ahora es suya y tu sólo vives en ella. Quien puede dar fe de eso es mi querido amigo Invazor, quien hace poco tuvo una batalla por la soberanía territorial de su cama con uno de estos felinos. Si no me creen, vean lo que escribió sobre el tema.
Pero lo bueno es que por lo menos, la tecnología y el frikismo nos dan a veces ciertos placebos: el controlador de gatos a control remoto.
Tiene todas las funciones que el usuario de un minino puede requerir, tales como “Catch Mode” o “Here Kitty Kitty”… en fin. Todo lo que puedes requerir para evitar que este pequeño demonio se desarrolle por completo y termine - qué se yo - arañándote la cara.
PD: Oh, no había visto esto:
Instrucciones:
- Apunte al gato (A)
- Apunte a donde quiera que vaya (B)
- ¡Espere a que funcione!
No se requiere baterías. Funciona con pensamiento positivo.








