Después de un arduo día en el trabajo, Alex Cretu se apresura en llegar a casa temprano. El tráfico de la inclemente Bucarest hace que su viaje se retrase unos cuantos minutos. En casa, le espera su esposa con la comida fría, en sandalias y con ruleros en el pelo. Hace varios meses que no tienen intimidad, pero a el no le importa: hoy recibirá un reproche más.
Las llaves suenan cuando abre la puerta de la cobacha que lo cobija. En vez de un saludo tierno - ¡menudo placer sería volverlo a sentir! -, un sonoro zapatazo en la cabeza le anuncia la llegada al hogar.
- ¡Mujer, que hace tiempo que no me recibes con el cariño que alguna vez me juraste en el altar!
[MODO TEATRO OFF]
Un hombre, cansado de los refunfuños de su esposa, decidió hacer lo impensable: ponerla a la venta. Y aunque suene a chiste, Alex Cretu quiere hacer un buen negocio en una página de venta de autos por internet, al pensar cobrar 66 mil dólares por su esposa.
No se ustedes, pero qué manera de joder. Espero que sea una broma extremadamente cruel, pero lo único que puedo decirle es que escuche este bolerólo de Les Luthiers:
No querría con Esther seguir viviendo
Lo que hizo ya no puede perdonarse
¡Que se vaya, no me agrada estar sufriendo!
Ciertas cosas no deben olvidarse…
¡Perdónala, perdónala!
Es dulce, te fue fiel, es una dama
Perdónala, perdónala…
Seguro que aún ella te ama
No querría con Esther seguir viviendo
Lo que pude perdonar, lo he perdonado
Esa tarde, cuando ya se estaba yendo
Confesó que ella nunca me había amado…
¡Perdónala!
No obstante, regresa aquellos besos como miel
Esther te fue leal, te fue constante
Y toda la vida te fuel
No querría con Esther seguir viviendo
Nuestra vida fue amarga como hiel
Esa tarde, cuando ya se estaba yendo
Confesó que ella nunca me fiel…
¡Compréndela, ten calma!
Fueron solo 20 hombres hasta ayer
Pero piensa que en el fondo de su alma
Esa muchacha es una dulce mujer…
No querría con Esther seguir viviendo
Ya no puedo perdonar a esa muchacha
Esa tarde, cuando ya se estaba yendo
Me persiguió por la casa con un hacha…
¡Tolérala, es solo una muchacha!
Conviene que unos días no se vean
Las mejores parejas se pelean
Y casi todas se persiguen con un hacha
No querría con Esther seguir viviendo
Mis amigos nunca fueron de su agrado
Esa tarde, cuando ya se estaba yendo
Opinó que eran todos unos vagos…
¡Olvídala, debes olvidarla!
De esa bruja, ¡por fin te liberaste!
Pero cuéntanos, antes de olvidarla
¿Qué fue lo peor, lo que no le perdonaste?
Lo último que hizo fue tremendo
Eso si que no puede perdonarse
Esa tarde, cuando ya se estaba yendo…
¡Decidió quedarse!








